10 CONSEJOS PARA UNA BUENA LACTANCIA MATERNA

10 CONSEJOS PARA UNA BUENA LACTANCIA MATERNA

Hola bonit@s!
Desde antes de ser madre tenía más que claras mis intenciones de dar el pecho a toda costa. Pero también tenía claro que no iba a agobiarme ni obsesionarme por ello y convertirlo en una experiencia traumática.
Tuve la suerte de haberlo hecho posible con mis dos hijas.
Los dos partos por cesárea auguraban una subida de leche tardía y más trabajo a la hora de que el bebé se enganchase al pecho. Pero contra todo pronóstico esto no fue así. En las dos ocasiones las bebés se engancharon al pecho rápido y yo los tenia prácticamente todo el día enganchadas, provocando una subida de la leche en menos de 48 horas, lo que después de una cesárea parecía casi imposible.
Es cierto que en las dos ocasiones me costó trabajo que se enganchasen al mismo pecho, en el que el pezón no está tan sacado, pero no hay nada que un buen sacaleches no pueda conseguir.
Es cierto que cuesta, que es muy sacrificado y entregado y que hasta que el pezón se hace, duele un poco. Yo me hidrataba los pezones con Purelán, una maravilla de crema que me acompañó las primeras semanas cada día.
Las matronas te aconsejan que si no aguantas el dolor uses pezoneras. Yo la verdad soy muy cabezona y me obligué a conseguirlo sin usar nada artificial de por medio.
También me dijeron, si aguantas los primeros cinco días ya puedes decir que lo has conseguido. Y así fue, en cinco o seis días tenía completamente establecida la lactancia con mis dos niñas. Cada una a su manera, Candela se pasaba el día mamando a demanda, sin tiempos establecidos, ni relojes, ni lugar…, fue una lactancia mucho más agotadora. Sofía en cambio desde el primer día se reguló a mamar cada tres horas por ella misma, y así siguió con lo que pude descansar más.
A continuación os dejo 10 consejos que a mí me vinieron muy bien, y espero que os sirvan a vosotras:

1- Lleva contigo una buena crema para prevenir grietas. Compra un embase chiquitín y llévatelo al hospital. La mejor y más recomendada por las matronas es ésta.

2- Las primeras horas de vida del peque son clave para establecer la lactancia. Cuanto antes empieces mejor. Póntelo en el pecho en el paritorio o nada más subir a la habitación. Al principio puede que esté cansado del parto y se duerma o no haga más que tontear, pero es un buen ensayo. Y no te preocupes por si el calostro no le alimenta lo suficiente: cubre perfectamente las necesidades de tu bebé durante sus primeros días de vida. 

3- Da igual lo mucho que el peque esté llorando… si tú no estás cómoda, él tampoco lo estará. El llanto del bebé desencadena una reacción inmediata en la mamá, que suele apresurarse a intentar calmarlo. Una vez en la habitación con él, debes encontrar una postura cómoda para sostenerle y darle el pecho antes de comenzar a amamantarlo.

4- Tú tienes que enseñarle cuál es el agarre correcto del pezón. Así evitarás mordisquitos y pellizcos. El bebé tiene que coger por abajo con sus labios parte de la aureola y estimular con la lengua la producción y salida de leche.

Si coge sólo el pezón, procura desengancharle usando con cuidado el dedo meñique para introducirlo en su boca y desprenderle (nunca des un tirón, porque podrías ver las estrellas y causarte una herida) y empezar de nuevo. Trata de introducir en su boca el pezón y la parte inferior de la aureola.

5- Ofrece un pecho, deja que acabe y luego le ofreces el otro. Nada de 10 ó 15 minutos en cada pecho. La lactancia materna es a demanda y la manera correcta de practicarla es esa. Él elige cuando desengancharse. Si le quitas el pecho interrumpirás la toma y le desconcertarás, luego puede que no quiera agarrarse al otro ni seguir con el que estaba. Deja que se “desenganche” él solo, después ofrécele el pecho contrario. Si lo quiere, bien. Si no, no pasa nada. En la siguiente toma póntelo en el pecho del que no ha tomado o ha tomado menos cantidad. Casi ningún bebé mama y/o vacía los dos pechos al principio y muchos puede que nunca lo hagan porque no sean tragones o porque un sólo pecho tenga cantidad suficiente de leche para saciarles. Además, la leche del final de la toma es rica en grasas (aporta mayor cantidad de calorías) y se obtiene gradualmente a medida que el niño va vaciando el pecho. Si se cambia al niño de pecho antes de que éste se vacíe, el bebé sólo consumirá la primera leche y no obtendrá el equilibrio natural entre la leche del principio y la del final de la toma, reduciendo el consumo de calorías. Esto puede provocar insatisfacción por parte del bebé, y puede ser una de las causas de baja progresión de peso durante las primeras semanas.

6- Elige una habitación o lugar de la casa tranquilo. Ellos notan tu tensión. Una vez en casa, debes estar relajada y encontrar un lugar especial para los dos. Después le darás el pecho en cualquier lugar y situación, pero cuanto más agradable sea para ambos la experiencia en los primeros días, mejor. Yo acabé dándolo de pie caminado por la calle o el súper, en la ducha, acostada…
7- Háblale y acaríciale mientras amamanta. Su desarrollo y bienestar dependen de ello.
Disfruta de la experiencia. Al amamantarle practicaréis el contacto piel con piel y le dedicarás muchísimo más tiempo. Ambas cosas fortalecerán el vínculo que os une. 
8- Bebe mucha agua. Llévate una botella de agua fresca o un zumo natural siempre contigo. El cuerpo te lo pedirá. Sentirás mucha sed nada más comenzar a amamantar y también justo después. El dolor de cabeza durante la lactancia es un síntoma de deshidratación.
9- Prueba diferentes posturas. Sentada le vas a tener que dar el pecho muchísimas veces, pero hay otras posturas que pueden servirte en diferentes ocasiones. Por ejemplo, para las mamis que han sufrido cesárea, como es mi caso,  la posición inversa es la más cómoda porque el bebé no roza la herida de la barriguita. En el resto de casos, es más frecuente la posición clásica. Muchas matronas enseñan a dar el pecho a la mamá estando ésta tumbada de costado mientras está en el hospital. Así me enseñaron a mi.  Esa postura es genial para amamantar al peque durante las tomas nocturnas o durante la siesta. 

10- Disfruta de estos momentos únicos. Mi peque ya ha dejado el pecho después de 11 meses, la mayor fue a los 8, y no imagináis lo que lo echo de menos en muchas ocasiones…

Y hasta aquí la entrada de hoy. Como siempre os agradezco que paséis por aquí y os animo a que dejéis algún comentario si os apetece o tenéis alguna duda. 

Un abrazo y nos vemos en el próximo! 

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